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Ayer cerré una etapa muy especial de mi vida: mi último día como presidente del Club Rotario SMART.

Foto del escritor: Oliverio Fernández
Oliverio Fernández
1 jul
1 min de lectura

Ha sido un año intenso, lleno de retos, aprendizajes y, sobre todo, de la oportunidad de servir. Me voy profundamente agradecido con cada una de las personas que formaron parte de este camino: a las y los socios, a quienes confiaron en mí, a nuestros aliados, patrocinadores, voluntarios y a todas las personas que hicieron posible que cada iniciativa llegara a quienes más lo necesitaban.

Durante este año confirmé algo que siempre he creído: cuando personas con diferentes ideas, profesiones e historias trabajan por un mismo propósito, pueden lograr cosas extraordinarias.

No todo fue sencillo. Hubo momentos de incertidumbre, decisiones difíciles y mucho trabajo detrás de cada proyecto. Pero cada sonrisa, cada familia apoyada y cada vida que pudimos tocar hicieron que todo valiera la pena.

Me siento muy orgulloso de lo que construimos juntos, pero aún más de las amistades que fortalecimos y del equipo que demostramos ser.

Hoy termina una responsabilidad, pero no termina mi compromiso con Rotary ni con el servicio. Seguiré convencido de que la mejor forma de transformar una comunidad es dejar de preguntarnos quién lo va a hacer y comenzar a preguntarnos qué podemos hacer nosotros.

Gracias por permitirme vivir este año que guardaré siempre con mucho cariño.

¡Gracias, Club Rotario SMART! Sigamos cambiando vidas, un proyecto a la vez.



 
 
 

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